lunes, 3 de noviembre de 2008

Política para todos

Vanessa Power Matteo
Barquisimeto, 6/05/07

No soy experta en política y no pretendo serlo. Sin embargo, algo dentro de mí me pide a gritos – pocas y contadas veces – zambullirme en ese mundo, leer sobre él, empaparme de sus teorías para ver si de ese modo logro comprender a quienes practican dicha ciencia. Mi propósito no es describir sucesos ni analizar realidades, porque, siendo completamente honesta, no sabría hacerlo. Simplemente quiero plasmar lo poco que sé de política, lo que, desde la silla de mi computador o la ventanilla de mi auto puedo observar diariamente, y tal vez mostrar al lector de estas líneas el pensamiento político que puede tener alguien que nada tiene que ver con ese mundo y quizá así, quién sabe, alguien pueda sentirse identificado.
Comenzaré con Francia, país que recientemente ha elegido a su nuevo presidente; Nicolas Sarkozy. El proceso electoral, que se desarrolla en 2 vueltas, estuvo marcadamente liderizado por 2 candidatos; Ségolene Royal y el ya mencionado Sarkozy. Dos personas, dos sexos, dos partidos políticos, dos ideales, 2 bandos; la derecha y la izquierda.
Si analizamos profundamente este proceso político, seguramente dejará una gran huella en la historia francesa. Las razones las encontraremos en un artículo, que como ya dije, analice profundamente el suceso. Ahora bien, si lo leemos entre líneas, si echamos una mirada de soslayo no encontraremos gran novedad. En la gran mayoría de los países que actualmente presumen un sistema democrático se ha presenciado el mismo escenario; la derecha y la izquierda, los republicanos y los demócratas juntos en el ring, ambos deseando lo mismo, el poder.
Si este artículo estuviese siendo redactado por un analista político, este sería el momento indicado para hacer una lista de características para cada bando político; que si los de derecha hacen esto, y los de izquierda hacen lo contrario. Visto que el artículo está siendo redactado por alguien ajeno a la política, no me creo capaz de establecer “grandes” diferencias entre la izquierda y la derecha.
Recuerdo cuando un profesor de la universidad incitado por mi angustia de saber las diferencias entre los republicanos y los demócratas en el país norteamericano me dijo “cómo explicarte las diferencias entre ellos cuando no las hay”. Esta respuesta produjo en mí muchas más ansias de saber. Me preguntaba a mí misma si había sido una manera del profesor de ocultar que no sabía la respuesta o si ciertamente había algo de verdad en lo que me decía.
Luego de un tiempo me incliné por mi segunda hipótesis. No hay que ser muy astuto para darse cuenta que, por lo menos en los Estados Unidos, no importa quién esté al mando en la Casa Blanca, los cambios políticos, económicos y sociales no han sido contundentes o por lo menos dignos de ser remarcados.
Sé que al plasmar estas ideas estoy corriendo un riesgo muy grande, como el de pecar de ignorante por no ver más allá de mis narices o por afirmar sin conocer a fondo la política. Pero es aquí donde digo que la política desde que fue creada, fue hecha para el pueblo y yo me incluyo en ese pueblo, para la gente que precisamente no sabe nada de política.
Volviendo al tema de los republicanos y sus máximos enemigos los demócratas, muchos pueden afirmar que las diferencias son obvias y alegar que el demócrata Clinton no envió a tantos soldados compatriotas a acribillar a soldados y civiles extranjeros como lo hizo el republicano Bush. Pero ahora bien, yo me pregunto, ¿es que acaso el ser republicano es estar en pro de la guerra? Imaginaron alguna vez los seguidores de Bush y los que creen en el partido republicano que parte de sus ideales era matarse entre ellos y aun más ir a otros países a hacer uso indiscriminado de sus armas? Yo, sinceramente, no lo creo.
Me voy ahora desde el norte de América a Europa. Regreso a Francia y a su derecha e izquierda. La Sra. Royal en medio de su campaña tuvo la poca decencia de comparar a su adversario Sarkozy con el presidente Bush, hecho que provocó que sus números en las encuestas se vinieran abajo y en lo personal pienso, no fue una jugada limpia. ¿Es que acaso el hecho de pertenecer a la derecha política convierte a Sarkozy en el Bush francés? Porque sí esto es así, entonces Royal sería la Chávez francesa por ser de izquierda y marcadamente socialista. Sería una locura afirmar cualquiera de estas hipótesis. Cada país tiene su realidad, sus individuos, su política, sus maneras, en fin, su cultura.
Sinceramente no creo que Nicolas Sarkozy dentro de pocos meses o tal vez años declare la guerra a algún país sólo porque es de derecha igual que Bush. Me niego a creer, no por testaruda sino porque la historia lo ha venido mostrando así, que la Sra. Bachelet cierre una televisora chilena porque su homólogo Chávez, quien también es socialista, lo quiera hacer en Venezuela. Quiero aclarar que no tengo como meta criticar y ni mucho menos juzgar a ningún gobierno; sólo quiero establecer comparaciones que nos ayuden a tomar conciencia de que existen muchas realidades dentro de un mismo bando y de que no todos los seres humanos actuamos de manera ciega simplemente por formar parte de una ideología. Quiero mantenerme positiva y seguir creyendo fielmente en que esto es así.
Creo que estamos acostumbrados a juzgar a los políticos basándonos netamente en el color de su partido. De hecho creo que el criticarlos es parte de nuestra cotidianidad. No importa dónde vivamos, al Norte o al Sur de América, al Este o al Oeste de Europa, siempre la inconformidad respecto a nuestros gobernantes está en el aire que respiramos. A pesar de ser esto una constante, pienso que el generalizar y el unir a todos los protagonistas de nuestros gobiernos en un solo costal es un paso errado.
Podría llenar muchas páginas más, porque al fin y al cabo, no se necesita ser analista político para hablar de política. Sólo necesitamos abrir un poco los ojos y no hacernos de la vista gorda. Saber que por muy sucia que pueda llegar a ser, es parte de nuestra vida y mientras más nos esforcemos por darle la cara y entregarle un poco de humanidad, ya que sus practicantes no pueden, lograremos mejorarla y que ese pueblo, alcance, tal vez no el entenderla pero sí el convivir con ella en paz. Y de este modo, tendremos muchos más artículos de carácter político redactados por todos nosotros, los que “no sabemos nada de política”.

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